Love is Love // ❤

Lo que se ha podido o se puede llegar a ‘sufrir’ con las relaciones. Porque están o porque no están.

Porque están de la manera que no me gusta o porque no están y siento que me falta algo.

¿Cuál es el problema? ¿Donde está la raíz de tanto torbellino?

Tal vez no sabía donde estaba, por eso seguía sufriendo o seguía anhelando o exigiendo al ‘otro’ un montón de cosas.

¿Te imaginas poder ser libre de eso?
¿Ser libre de eso y andar con el ‘amor de tu vida’ que lo encuentras en el centro de tu corazón?
¿Ser libre de que eso y a la vez caminar con alguien si así se dispone?

¿Estás dispuesto a reconocer que lo eres Todo?
¿Que estás unido a todo lo que late y vive y que no puedes experimentar separación a no ser que elijas creerte ese… “pequeño yo”?

Mi amor, ¿no estás cansada/o de limitarte?

El júbilo, la paz, la alegría y el compartir son tu Ser. Saberlo solo está a una decisión en ti. Cuando decidimos honestamente que eso es lo que queremos reconocer, se nos ofrecen los medios para lograrlo.


Del Prefacio de UN CURSO DE MILAGROS:

“El “pequeño yo” procura engrandecerse obteniendo del mundo externo aceptación, posesiones y “amor”.

El Ser que Dios creó no necesita nada. Está eternamente a salvo y es eternamente íntegro, amado y amoroso. Busca compartir en vez de obtener; extender en vez de proyectar. No tiene necesidades de ninguna clase y sólo busca unirse a otros que, como él, son conscientes de su propia abundancia.” 

“Nuestra sensación de ser inadecuados, débiles y de estar incompletos procede del gran valor que le hemos otorgado al ‘principio de la escasez’ el cual rige al mundo de las ilusiones.

Desde este punto de vista, buscamos en otros lo que consideramos que nos falta a nosotros. “Amamos” a otro con el objeto de ver que podemos sacar de él. De hecho, a esto es a lo que en el mundo de los sueños se le llama amor.

No puede haber mayor error que ése, pues el amor es incapaz de exigir nada.”

“Las relaciones especiales que se establecen en el mundo son destructivas, egoístas e “infantilmente” egocéntricas. Mas si se lo entregan al Espíritu Santo, pueden convertirse en lo más sagrado de la tierra: en los milagros que señalan el camino de retorno al Cielo.”