Y Él enjugará toda lágrima

Ayer tuvimos nuevamente sesión de nuestro Grupo de Estudio Online, y podíamos darnos cuenta como en ese ir juntos avanzamos tanto. Nos acompañamos, hacemos a la Presencia presente.

“Se te ahorrará tiempo porque tú y tu hermano estáis juntos.” UCDM

Podemos preguntar, compartir y expresar bajo la brújula certera de que éste es un camino y un medio desde el Amor para ti y para mi, para nosotros que somos Su Sagrado Hijo.

Brotan lágrimas con la alegría de la libertad que ya se anuncia y la ternura de Aquel que nos conoce y nos está llevando de vuelta al hogar. Este corazón agotado de soportar la ilusión escuchó la indescriptible amorosa Llamada al despertar de los sueños de separación y pesar. Y respondió, sí respondió.

¡Ayúdame Padre!, No entiendo nada, no sé, pero deseo que la Verdad sea Verdad, que el Amor sea Amor, que la Vida sea Vida. Que el dolor y la muerte no sean más que una ilusión, que no sean verdad… ¡Ayúdame Padre! Este mundo no tiene sentido… Si en verdad existes, si en verdad existe un Amor que colma completamente, que me sea revelado.

No se le puede pedir a Dios recordar Quienes somos y nuestro Hogar y no obtener los medios que nos conducen a ello.

No se le puede pedir a Dios recordar Quienes somos, y que no asome una dicha ancestral en nuestro corazón y se dibujen caminos serenos hacia ese encuentro Santo.

Solo se estaba esperando esta decisión en ti y en mí, y “estás salvado”, en realidad siempre lo has estado, solo que ahora lo irás recordando.


En este sesión leímos el apartado III del Capítulo 1 y simplemente vamos a subrayar dos puntos que aparecen:

1. Uno de los pocos momentos en los que el Curso puede hacer mención al comportamiento adecuado aparece aquí: LA REGLA DE ORO.

“La Regla de Oro te pide que te comportes con los demás como tú quisieras que ellos se comportasen contigo.”

Y tan solo dejándolo apuntado, a un nivel más profundo:

“Esto significa que tanto la percepción que tienes de ti como la que tienes de ellos debe ser fidedigna. La Regla de Oro es la norma del comportamiento apropiado. Tú no puedes comportarte de manera apropiada a menos que percibas correctamente. Dado que tú y tu prójimo sois miembros de una misma familia en la que gozáis de igual rango, tal como te percibas a ti mismo y tal como lo percibas a él así te comportarás contigo mismo y con él. Debes mirar desde la percepción de tu propia santidad a la santidad de los demás.”

2. Una de las oraciones maestras del Curso aparece en este apartado.

“Eres libre de establecer tu reino donde mejor te parezca (en la ilusión o en la verdad, en el ego o en el ser), pero no puedes sino elegir acertadamente si recuerdas esto:

El espíritu está eternamente en estado de gracia.
Tu realidad es únicamente espíritu.
Por lo tanto, estás eternamente en estado de gracia.”

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